simposio

material3Este libro sobre “Educación Sanitaria” da comienzo a una nueva serie titulada Salud Dental Comunitaria, dentro de la colección Odontología, y que será la continuación de la ya iniciada con los tres libros anteriores. Un siglo y un milenio están próximos a irse y una nueva serie y nueva portada, llegan. Así pues, démosles la bienvenida.

El libro nos presenta una visión sintética de aspectos relevantes de la educación sanitaria. Con este simposio, hemos querido salirnos un poco del esquema tradicional e introducir algunas cuestiones poco tratadas habitualmente, como son las relativas a la evaluación de su efectividad, y la importancia del marketing comercial en la adquisición de hábitos saludables. La primera porque es una pregunta que continuamente nos planteamos, y la última porque es sin duda un objetivo prioritario de la educación sanitaria de la población. Junto a ellas, presentamos la base científica que subyace en las técnicas de modificación del comportamiento, y un modelo de la propia técnica en sí. Una excelente revisión realizada por los autores, que nos introduce en conceptos actuales y necesarios para nuestra actividad como promotores de salud.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que la educación sanitaria juega un papel en el mantenimiento de la salud oral, que es valorado positivamente, pero que siempre es dificil de evaluar. s considerada como un derecho fundamental (Declaración de Alma Ata, 1978) y también como la base de la Promoción de la Salud, y esta última, la consideramos la razón nuclear de la actividad de las profesiones sanitarias. En este sentido, tiene dos ámbitos de actuación como la propia actividad sanitaria, y éstos son el comunitario y el individual.

Deliberada o inconscientemente, en nuestro quehacer diario, todos los que trabajamos con el público en el campo de la salud, hacemos educación para la salud; cuando informamos, aconsejamos, o simplemente instruimos en una técnica de cepillado, estamos siendo educadores de salud.

Nos encontramos en un tiempo en el que el nivel de educación sanitaria de la población evoluciona positivamente en nuestro país, pero en el que todavía estamos lejos de alcanzar objetivos que podemos considerar básicos. El nivel de conocimientos sobre salud dental, el nivel de hábitos de higiene, el consumo de dentífricos y de cepillos de dientes, y el nivel de preocupación por el mantenimiento de una buena salud dental deben subir todavía muchos puntos entre nuestros conciudadanos. Pongo por ejemplo la comunidad que me es más próxima, y que tiene desde hace ya más de diez años un programa de intervención importante en este campo de la salud, con actividades de educación para la salud en la escuela, además de cobertura asistencias dental infantil con un marcado carácter preventivo. Pues bien, la última encuesta epidemiológica realizada en Navarra en el año 1997 puso de manifiesto, junto a una mejoría de los niveles de salud dental, que más del 50% de los adolescentes de 14 años no se cepilla los dientes después de las comidas, y que incluso un 15% no lo hace nunca o casi nunca; hace diez años estas cifras eran del 77% y 30% respectivamente. Es cierto que algo hemos avanzado, pero todavía queda camino por recorrer.

Por otra parte, en algo en lo que probablemente también estemos de acuerdo es en que el nivel de educación de la población en materia de salud, y la adquisición de hábitos saludables, traspasa claramente la frontera de lo sanitario y se convierte en materia de relación de agentes sociales, culturales, políticos y también de la industria. La promoción de la salud no es una actividad que afecte sólo a médicos y sanitarios en general, sino que compromete a todas las esferas de lo cotidiano. A la industria también. Una tesis hoy defendida ampliamente por la comunidad científica es que el descenso de la prevalencia de caries ocurrido durante las últimas décadas, en los países ‘industrializados se debe, como factor principal, al consumo de dentífricos fluorados. Nosotros tenemos interés en que nuestra población se cepille los dientes a diario, pero sin duda tanto ó más interés tienen los fabricantes de cepillos y pasta de dientes. Visto así, parece que más puede hacer la industria por el aumento de ése consumo, que nosotros mismos.

Javier Cortés Martinicorena
Presidente de SESPO
Pamplona, Febrero de 1999

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